Curaciones y milagros

Los favores que el Señor de Monserrate concede a los devotos del Santuario pertenecen exclusivamente a la conciencia y  la memoria de los protegidos. La incalculable correspondencia expresando el anhelo de una merced, o expresando la gratitud por un favor recibido llega  a la Basílica y allí queda en místico silencio, guardando loas y esperanzas, que en este caso son como otro modo de comunicación con Dios. Figuran –aparte del profuso y anónimo correo- testimonios de fe significados en muletas y otros objetos personales, que junto a frases grabadas en mármol la gente lleva al Santuario y las deja allí como prueba tangible de su acendrada devoción. 

 
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