Nuestra Señora de Monserrat

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A lo largo de más de mil años de historia, en el despliegue de un conjunto tan singular como el que forma la montaña con la ermita inicial, con el santuario y con el monasterio, la Santísima Virgen, en su advocación de Montserrat, ha recibido el culto de las generaciones y ha dispensado sus gracias, sensibles o tal vez ocultas, a quienes la han invocado con fervor. Hoy como nunca suben numerosas multitudes a Montserrat. Peregrinos en su mayoría, pero también no pocos movidos por respetuosa curiosidad. El lugar exige un viaje ex profeso, pero las estadísticas hablan de cifras que cada vez se acercan más al millón anual y que en un solo día pueden redondear fácilmente los diez o doce mil, con un porcentaje siempre acentuado de visitantes extranjeros.

 

 

Monserrat y Monserrate

 
A pocos kilometros de Barcelona, España, funciona un monasterio reconstruido a principios del siglo XIX, y desde entonces, como en la antiguedad le visitan legiones de peregrinos devotos de la Virgen morena de Monserrat.
Monserrat es una expresión catalána que alude a monte en la sierra y de ahi el nombre del célebre monasterio edificado en un promontorio de unos 250 mts de altura. Se establece así que el nombre del cerro bogotano lo aplicaron los conquistadores en memoria del español, modificado mas tarde de su ortografía hasta quedar con el popular denominativo de Monserrate.  
 
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En Montserrat encuentran una montaña sorprendente, maravillosa por su configuración peculiar. Encuentran un santuario que les ofrece ciertos tesoros artísticos y humildes valores de espiritualidad humana y sobrenatural. Encuentran la magnificencia del culto litúrgico de la Iglesia, servido por una comunidad de más de ciento cincuenta monjes que consagran su vida a la búsqueda de Dios, a la asistencia de los mismos fieles, a la labor científica y cultural, a los trabajos artísticos. Hijos de San Benito, esos monjes oran, trabajan y se santifican santificando, esforzándose por corresponder a las justas exigencias del pueblo fiel, que confía en su intercesión y busca en ellos una orientación para la vida espiritual y también humana.